“Tenemos que tomar el pincel y atrevernos a dibujar en un canvas en blanco aquello que no nos habíamos atrevido a imaginar."

Un mundo terminó y otro comienza... pero venceremos

Esto no es retórica de año viejo, es de verdad. Tanto en Puerto Rico como en el mundo entero se han dado unos cambios dramáticos, un final, que, tal vez por nosotros estar en medio de la vorágine, no nos percatamos del todo. Desde que estudié un “minor” en matemáticas y me encantó la teoría conocida como «la armonía de las esferas», de Pitágoras que proponía que el Sol, la Luna y los planetas emitían un único zumbido basado en su revolución orbital, y que la cualidad de la vida en la Tierra reflejaba el tenor de los sonidos celestiales que son imperceptibles para el oído humano, entendí que los números eran algo más que símbolos para sumar y restar.

Me fascina la numerología, y esta nos dice que el 2016 es un final: 2+0+1+6= 9, el último de los números simples, y 2017, 2+0+1+7= 10 = 1=0 = 1, que es el primero de los números simples nos parece decir que algo acabó y algo comienza. ¿Será bueno o malo? Veamos.

En el 2016 muchas cosas terminaron que no volverán, y el que no lo entienda se chocará de frente con una de las esferas de Pitágoras. Terminaron las tensiones de Estados Unidos con Cuba, la guerra del gobierno de Colombia y las FARC, el Estado Libre Asociado tal y como se nos había presentado en la vitrina sobre la cual escribí mi más reciente libro, la sensación de dominio en la opinión pública de los grandes medios en los Estados Unidos que se equivocaron con el triunfo de Donald Trump, la idea para muchos puertorriqueños de Estados Unidos como un padre benefactor que siempre vendría en nuestro auxilio, el reinado de la nueva izquierda latinoamericana, un mundo de puertas

abiertas a los inmigrantes, la idea de que podíamos estar seguros en las grandes capitales del mundo sin el temor a un bombazo, una Europa unida y creciente, la imagen del Papa Católico como alguien distante y etéreo, en fin, como no pretendo hacer de este escrito un resumen de las noticias del año, ya captaron la idea: el mundo cambió.

¿Qué comienza? Como preludio al nacimiento de algo nuevo nos vienen fuertes contracciones y dolores de parto. Y pueden durar por varios años. En el caso que nos toca de cerca, que es Puerto Rico, le tomará tiempo a la clase política que ha vivido amamantada por la teta del erario darse cuenta que esto cambió, en parte por culpa de ellos mismos. Al pueblo le tomará más tiempo aún percatarse que las esperanzas que puso en esa clase política le hace responsable en parte de la debacle que vivimos. Y más tiempo aún nos tomará madurar, dar nuestros primeros pasos, y posteriormente caminar por nosotros mismos como lo han hecho el resto de los pueblos del mundo, con sus luces y sus sombras, con sus triunfos y derrotas, con sus gozos y dolores.

A nivel personal debemos desapegarnos de lo que conocemos, de lo que nos dio seguridad, salirnos de nuestra zona cómoda, y prepararnos para rediseñarnos. Tenemos que tomar el pincel y atrevernos a dibujar en un canvas en blanco aquello que no nos habíamos atrevido a imaginar. Hay que darle la bienvenida a los dolores de crecimiento y cantar cada día, como Joan Manuel Serrat, “hoy puede ser un gran día”, pero fíjense que dice “puede ser”, no va a ser porque sí. Puede ser si le metes ganas, si lo decides, si le pones acción a las ideas, si te atreves saltar de la zona cómoda al vacío, a la incertidumbre del nuevo momento. Llegó el verdadero momento en el que no es lo que el país va a hacer por nosotros si no lo que nosotros vamos a hacer por el país.

Hay que darle la bienvenida a los dolores de crecimiento y cantar cada día, como Joan Manuel Serrat, “ hoy puede ser un gran día… ”

En mi caso, no es casualidad que al final de este año me hubiese aventurado a meterme en el terreno exclusivo, misterioso e impenetrable de los historiadores, y haya sido recibido con vítores, por ellos y por los lectores, gracias al libro de La Vitrina Rota. En febrero viene el otro libro que también significa un rompimiento con lo que ya había hecho, esta vez será una novela: Un Espejo en la Selva.

No me asusta lo que me quiten o me arrebaten, no te asuste lo que te quiten o te arrebaten, todo funcionará como una poda, que lo que hace es provocar el florecimiento. El 2017 será un renacimiento, quiéranlo o no. Pero esto será así, si nuestra plataforma es el verdadero amor, amor por la vida, por la patria, por la humanidad, nadie lo podrá impedir… por si acaso, escuchen la canción de Amaury Pérez, cantada por Lucecita Benítez. Feliz 2017!!!!

La cara horrible del racismo

Me gusta que mi blog del domingo sea de cosas agradables, pero no evado mi responsabilidad de conversar con ustedes de las situaciones que así lo ameriten.

Leer más

El mundo se juega la supervivencia entre dos locos

72 años después del ataque nuclear de Estados Unidos a Hiroshima y Nagazaki.

Leer más

LAS PALABRAS EN LA ARENA

Estamos viviendo tiempos muy difíciles, terreno fértil para la desesperanza. Sin embargo, veo unas pequeñas señales....

Leer más

Suscríbete a mi blog

Nuevo contenido todas las semanas. Sé parte de la comunidad de pensadores.

Gracias! Su suscripción ha sido recibida!
Oops! Something went wrong while submitting the form