Los Milagros Existen

A todos nos suceden milagros a diario. Lo que pasa es que pretendemos verlos con los ojos, como si fueran actos de magia, con la espectacularidad de un acto circense. Los verdaderos milagros solo podemos verlos con el corazón. Hoy experimenté algunos de ellos. Y les contaré de otro.

Comienzo con uno que puede pasar inadvertido. Fue el primer día de un curso que estoy ofreciendo sobre Cómo hacer un libro. Los estudiantes, de diferentes edades, perfiles profesionales y socioeconómicos, se fueron presentando y diciendo sobre qué querían escribir. De pronto, una señora se puso de pie y dijo, con mucha paz y total seguridad: “Creo que es el momento de mirar atrás y contar algo de lo que me ha sucedido en estos 91 años de vida”. Ver a una mujer de 91 años que decide participar de un taller para comenzar a escribir el libro de su vida no es un milagro menor. Y sigo.

Fui a almorzar con mi esposa. A nuestro lado había una pareja con un niño, de tierna sonrisa, en silla de ruedas. Poco después escuchábamos con asombro su historia. Nació sin válvulas en el corazón, entre otras terribles dificultades, como tener el corazón totalmente virado. Luego de varias intervenciones quirúrgicas que se le hicieron, y estar muerto clínicamoo(ente, desahuciado por los médicos, 45 revivió 45 minutos después, ya con daño cerebral. A nuestro lado reía y celebraba cuando el chef del teppanyaki encendía la plancha donde nos prepararía los alimentos. Además del milagro de vida que era, la sonrisa y felicidad de sus padres era conmovedora.

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Esta mañana, cuando leí en el periódico que ya Netflix tenía disponible la nueva temporada de la comedia One Day At A Time, y vi la foto de mi nieto en la promoción de la serie, me acordé que escribí una columna en el periódico hace 15 años, cuando nació, que titulé Milagro en la San Justo. Les comparto un extracto que aparece en el libro Solo cuento con el cuento que te cuento:

Cuando escribimos sobre los recuerdos, se organiza el desorden y el caos que tenemos en la mente, le damos forma, estructura y casi siempre, en el proceso de desenredar los pensamientos, terminamos descubriendo los hilos que conectan todos los instantes de nuestra vida. Uno de esos hilos más fuertes, sino el más, es precisamente el de la familia. Más aún si se ha crecido, como yo, en una familia de dieciséis. “La familia es una institución…”, ¿recuerdan? En esa búsqueda, releí una columna del periódico sobre uno de los momentos más sublimes que he vivido: cuando nació Marcel, mi primer nieto. Fue escrita el viernes 11 de julio de 2003 y se tituló: Un milagro en la San Justo.

“Un alud de emociones estalló dentro de mí al entrar a la habitación de mi hija. Lo primero que vi través de la distorsión que me creaban las lágrimas, fue los cuerpos de mis gemelos, Mariem y Carlos, pegados, tal y como estuvieron en la barriga de la mamá treintaiún años atrás. Carlos, por detrás, sosteniendo a su hermana Marién, descolgada en cuclillas ya en pleno acto de parir, en su casa, como había escogido. La cara de los dos reflejaba una felicidad y un alivio indescriptible. Abajo, el esposo de Marién, emocionado y feliz, junto a las parteras y a la abuela materna, recibía a Marcel. Afuera, en la calle San Justo esquina Sol, un corillo de amigos que esperaban el momento, estalló en gritos y aplausos cuando se oyó el primer llanto del niño. Compartir el gozo de vivir y maravillarse de esos milagros diarios que atestiguamos es de los temas sobre los que más me apasiona escribir.”

Y termino con esta historia:

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A una madre se le dice que su hijo está muerto después de que él cae a un lago helado. Su fe no lo aceptará y ella ora para que él vuelva a la vida. una vez después de que los socorristas lo sacaron del agua, el niño no tenía signos de vida. En lugar de rendirse, su madre oró por un milagro. Y sucedió un milagro: el corazón del niño comenzó a latir. Su notable recuperación asombró a todos sus médicos y fue dado de alta del hospital pocos días después.

Esa es la trama de la vida real de la película «Breakthrough» que cuenta la historia verdad de fe de Joyce Smith. La película, lanzada por 20th Century Fox, se basa en el libro de 2017 The Impossible, que relata los eventos que sucedieron en St. Charles, Missouri. John, el hijo adoptivo de Smith, cayó a través del hielo en el lago St. Louis. Mi nieto Marcel, el que declaré que era parte de un milagro cuando nació, hace el papel de John. La película se exhibirá pronto en los cines en Puerto Rico.

Yo veo y disfruto de esos milagros que a diario me ocurren, como lo es ir a cuidar por unas horas de mis padres de 104 y 94 años respectivamente y tener una amena conversación con ellos. Yo creo y me gozo esos milagros. Ojalá y ustedes también.

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