LAS PALABRAS EN LA ARENA

Estamos viviendo tiempos muy difíciles, terreno fértil para la desesperanza. Sin embargo, veo unas pequeñas señales....

Sin embargo, veo unas pequeñas señales, unas palabras en la arena, apenas imperceptibles ante el fuerte oleaje que nos azota, que me indican que la gente, poco a poco, comienza tener otro nivel de consciencia. En política, que suele ser el pan nuestro de cada día, y que tantas pasiones negativas provoca, desde las pasadas elecciones se ha manifestado un pequeño cambio en la forma en que la gente se manifiesta al momento de votar.

En las primarias previas a las elecciones hubo grandes sorpresas. Los votos obtenidos en el 2016 por Alexandra Lúgaro, Manolo Cidre, José Vargas Vidot, Manuel Natal, la baja participación en el plebiscito de este año, la ausencia de público en las celebración oficialista del ELA, y el resultado de ayer en las elecciones en Guaynabo, estemos de acuerdo o no con los protagonistas de esos fenómenos, dejan entrever un distanciamiento paulatino de las directrices de la oficialidad, del peso de la maquinaria, del dominio de la propaganda apabullante, y una mayor atención a lo diferente, a lo que reta lo establecido.

Por otro lado, observo que los jóvenes ya no miran la agricultura con el desprecio que se nos inculcó en el nefasto camino hacia la industrialización con gríngolas de las pasadas décadas. De la misma forma se ha creado una mayor consciencia respecto a la protección del ambiente y de nuestra madre tierra. El respeto a la diversidad y la inclusión de aquellos que piensan o actúan diferente a nosotros cada día gana más terreno. El comer saludable y hacer ejercicios también es una tendencia en crecimiento.

Por lo tanto, a pesar de que todo lo establecido parece desmoronarse y lo que conocíamos ya ha cambiado, aunque algunos se nieguen a ver ese cambio, en medio de la implosión que estamos viviendo, hay esperanza. Pero el camino que falta por andar es enorme. Todavía la tiraera, la violencia verbal, el insulto al que piensa diferente, las divisiones, la incapacidad para dialogar y llegar a consensos, predomina. El que eso comience a cambiar va a depender de lo que día a día, a nivel individual, logremos mejorar en nuestro propio comportamiento. Los cambios grandes comienzan con pequeñas alteraciones en ese comportamiento individual en la medida en accedemos a mayor estado de consciencia. Con mantener la mente a vierta a esas palabras en la arena estoy total y absolutamente comprometido.  

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