EL COMPADRE EMMANUEL

Cuatro domingos me separan de la ansiada fecha del 20 de septiembre donde tendré el privilegio de compartir tarima con quienes han sido parte importante de mi trayectoria artística. Cada persona que allí se suba a cantar conmigo tiene detrás de sí historias que muchos ni se imaginan.

Emmanuel Logroño es mi compadre, padrino de Andrea, pues el día que ella nació se supone que cantábamos esa noche en el hotel del Condado donde estaba antes el Greenhouse. Pero, lo que nadie puede imaginarse es a Sunshine y a mí cantando en las montañas de Nicaragua en medio de la guerra entre los Contra y los Sandinistas.

Sunshine Logroño, Iván González, Mario César Ríos, Cuqui Rodríguez, Iván Martínez, Pedrito Guzmán y yo, bajo el nombre de Quinteto Puertorriqueño, aunque éramos siete, representaríamos a Puerto Rico en el Concierto por la Paz en Centro América como parte del Segundo Festival de la Nueva Canción Latinoamericana. En la Plaza de la Revolución en Managua se apiñaba cerca de un millón de personas, felices y agradecidos por la presencia de los cantores extranjeros que venían a solidarizarse con el gobierno sandinista. Antes de nosotros cantó Daniel Viglietti, de Uruguay, considerado por muchos como uno de los pioneros del nuevo canto latinoamericano. Su composición A desalambrar estremeció la plaza. ¿Y cómo superamos eso?, preguntó irónico Sunshine en medio de la ovación con la que despedían a Viglietti.

           “Le toca el turno ahora a la representación del amado pueblo de Puerto Rico”, dijo el presentador del concierto, y las decenas de altoparlantes reprodujeron en un eco interminable el nombre de nuestra patria por aquella plaza. De inmediato, la multitud no solo aplaudió, sino que comenzó a emitir un murmullo que poco a poco fue creciendo hasta que pudimos descifrarlo: estaban cantando Qué bonita bandera es la bandera puertorriqueña. Los siete nos miramos extrañados. ¿Cómo era posible que el pueblo nicaragüense conociera una de las canciones populares de mayor arraigo patriótico en Puerto Rico? Mientras nos abríamos paso entre la gente, que nos daba toques de cariño al pasar, escuchamos que se repetía el “gracias Roberto Clemente” en las voces de todos ellos. Entonces pregunté para confirmar lo que sospechaba.

Luego de la muerte de Clemente, convertido en héroe humanitario por los nicaragüenses, se hizo una miniserie de televisión sobre el terremoto y, como homenaje a su país de origen, tenía como tema musical Qué bonita bandera. Cuqui Rodríguez de inmediato captó el tono en el que cantaba la gente y cuando llegó a la tarima siguió la melodía en el piano, los otros músicos también lo hicieron, y Sunshine y yo improvisamos versos con el público haciendo coro. Esa bandera es bonita, como lo es una rosa, bonita cual Nicaragua, con Sandino y sin Somoza, canté.

           Esto ocurrió la tarde del domingo 24 de abril de 1983.

           Los hermanos Carlos y Luis Enrique García Godoy, de larga trayectoria de lucha en Nicaragua, eran los cantautores anfitriones del Festival. El viernes 22 de abril, antevíspera del multitudinario evento, Carlos me llamó a un aparte y me preguntó si quería unirme a un selecto grupo de cantantes que al otro día irían al frente de guerra a cantarle a los revolucionarios sandinistas que repelían los ataques de los Contras. Dije de inmediato que sí, y no me tomó mucho convencer al grupo, en parte, porque desconocían a lo que nos exponíamos.

Temprano en la mañana nos pasaron a recoger en un autobús en el que conocí a la extraordinaria poeta y novelista Gioconda Belli. Luego de salir de la ciudad, una camioneta militar se puso frente del autobús y la seguimos al interior del país por mucho más de dos horas. En un momento determinado nos salimos de la carretera y nos adentramos aún más en la montaña. De pronto, nos detuvimos, y esperamos por la llegada de un jeep con cuatro soldados. La mujer que los comandaba nos habló:

            —Cantores revolucionarios: bienvenidos a la tierra de Sandino. Gracias por su compromiso con la revolución sandinista. Vamos a entrar ahora en área peligrosa donde los contrarevolucionarios financiados por el gobierno de Reagan pretenden restaurar la dictadura. Nosotros iremos al frente de ustedes. Si detectáramos algo fuera de lo normal voy a hacer un disparo al aire y deben tirarse al piso del autobús hasta que escuchen dos disparos seguidos como señal de que el peligro ha pasado. ¿Entendido?

Se subió en el estribo del jeep y continuó la travesía. La camioneta tomó otro rumbo. Hasta ese momento veníamos haciendo bromas y cantando en el autobús. De ese instante en adelante nos acompañó un pesado silencio. Me sentía responsable de haber metido al grupo en un asunto tan serio.

Viajamos unos cuarenta y cinco minutos adicionales hasta llegar a un primer anillo de seguridad. Entraron al autobús unos soldados, registraron los estuches de los instrumentos y nos dejaron pasar. Lo mismo ocurrió en dos ocasiones adicionales antes de llegar a una explanada en la montaña. Ya hacía frío y una densa neblina nos arropaba. Unos sesenta combatientes escuchaban en posición de atención a Silvio Rodríguez que cantaba Canción urgente para Nicaragua en una improvisada tarima con un sonido de bajo volumen.

Cuando Silvio terminó, subimos nosotros. En algunos momentos se escuchaban disparos de fusil no muy lejanos. En lo que montábamos los instrumentos pregunté dónde estábamos y me contestaron que esa información no se podía dar. Soy fanático de los mapas y, por las rutas que tomamos y el tiempo que nos tardamos en llegar, luego estimé que habíamos estado en el departamento de Jinotega, cerca del cerro Kilambo, a no mucha distancia de la frontera con Honduras. El regreso fue de noche, más intimidante aún. Por seguridad, el autobús tenía que viajar con las luces apagadas. Llegamos a Managua en la madrugada del 24 de abril.

Mientras repasaba estas memorias encontré en You Tube, bajo Concierto para la Paz en Centro América, un resumen de cuarenta y nueve minutos de ese evento memorable.

A los veinte minutos aparece nuestra participación cantando Canción del pueblo.

Recordaremos esas experiencias el 20 y 21 de septiembre en el CBA en Trayectoria entre amigos.

787-792-5000 y/o 787-620-4444 www.tcpr.com

Esta historia se puede encontrar en su totalidad en el libro: "Solo cuento con el cuento que te cuento." El mismo se puede encontrar en la sección de Mi Tienda en esta página web.

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