CRÓNICA 8: ¡Comenzó el peregrinaje!

Comenzó con los Grupos 1 y 2; llegó el Grupo 3 y ya hay milagros!

El Camino de Santiago nos da la oportunidad de experimentar cada día, de forma condensada, a veces disimulada, otras de forma dramática o metafórica, cómo hemos escogido transitar por los caminos de la vida. Nada pasa por casualidad. El Camino es un espejo de la vida.

El día 3 de junio llegó el grupo 1 (G-1) y luego de largas horas de viaje de San Juan-Madrid-Santiago, y de Santiago a Sarria por autobús, al otro día a las 8:00am estaban listos para comenzar su primer día de peregrinaje. Lo mismo sucedió con el grupo 2 (G-2) que llegó el 4 y comenzó su camino el 5

Yéssica y yo buscamos al G-1 al aeropuerto y caminamos con el ellos la 1era etapa de Sarria a Portomarín, que terminó con lluvia. 

Fueron 23.91 Kms, 33,000 pasos. De allí, sudados, mojados y apalastrados, viajamos hora y media de vuelta a Santiago para recibir el G-2, llevarlos a Sarria y ponerlos a caminar a las 8:00am del otro día, 5 de junio.

El día de los grupos 1 y 2, y eventualmente el 3 y el 4, comenzó en las intimidantes pero hermosas escaleras de Sarria donde hacemos una reflexión para conectarnos con el propósito de cada uno para hacer el Camino, luego un leve estiramiento, una foto colectiva y ¡a caminar! 

Yo llevo en mi mochila la foto de Mariezer que está en su camino de enfrentar el cáncer. Por ella, Yéssica y yo lo hacemos, además de otras intensiones personales y familiares.

Los 24 kilómetros de la Etapa 1 de Sarria a Portomarín es subiendo montes, bajando cuestas, caminando por carretera a veces, por caminos de arcillas otras, en la campiña gallega, donde te encuentras con rebaños de ovejas, borricos, casas en piedras, iglesias de la época románica, pero sobre todo, gente que te trata con cariño y respeto por ser peregrinos. Por el camino te encuentras personas de todas las latitudes pero el encuentro más espectacular es contigo mismo, con tus fortalezas y debilidades.

Los milagros, que no son otra cosa que aquellas cosas que suceden para por causalidad, para asombrarnos, tocarnos, estremecernos, se suceden a cada instante. Así fue la llegada por el andén del puente de Portomarín y la subida de las escaleras finales, de Zaida, apoyada por su esposo y su nieta. 

Zaida tiene varias condiciones de salud que cada una por separado sería razón suficiente para no hacer el Camino. Todavía recuerdo ese momento y me emociono. 

Así lo fue también la llegada de Christopher, con su hermano y su papá. Su condición también serviría de excusa a muchos para no hacer el Camino. También fueron recibidos por los aplausos y cánticos de sus compañeros peregrinos. 

Al día siguiente Yéssica y yo hicimos esa etapa, la 2,  Portomarín-Palas de Rei, 25.2 kms en 6 hrs y 7 minutos. Y créanme, lo que hizo Christopher fue heroico. Más apalastraos aún que el día anterior, regresamos a Santiago a buscar el Grupo 3 (G-3). Veremos mañana qué nos depara la Ruta1 del G-3, la Ruta 4 de G-1, la Ruta 3 del G-2. Y sobre todo, cómo enfrentamos el cansancio, los pies dolientes, y no sentirse intimidado por una ruta de 28kms. ¡Se hace camino al andar!

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